El aire parece contaminado de una sensación peculiar, indefinida, que nos vuelve inciertos y agrios. Hace tanto que no escucho, ni leo, ni vivo como me gusta hacerlo. Es como si la vida que viviéramos por momentos no fuese nuestra, pero aún pareciéndonos una vida ajena, la vivimos de igual forma.
Y me encrapicho en vivir de otra manera, más relajada, en una conexión permanente con todo lo que me rodea, olores, texturas, sensaciones. Ya no camino por las calles mirando al cielo, ya mi pollera no gira al viento; ahora camino apurada y mirando al suelo.
El tiempo se ha vuelto superficial, tantos días soleados y aparentemente serenos me hacen desconfiar, siento aproximarse una tormenta. ¿No encuentras cierta similitud entre el estado del tiempo y nuestro estado? ¿Acaso no esperamos esa tormenta con la esperanza que se lleve con ella esa vida ajena que no nos pertenece?
Demasiadas preguntas, infinidad de respuestas y la tormenta se acerca. Sé, que la paciencia nos enriquece y el dolor nos enseña que siempre que caemos es posible volverse a levantar, por eso confío que esta tormenta, como tantas otras, también pasará.
Ante la lúgubre manía de vivir
esta recóndita humorada de vivir
te arrastra Alejandra no lo niegues.
Hoy te miraste en el espejo
y te fuiste triste estabas sola
y la luz rugía el aire cantaba
pero tu amado no volvió
Enviarás mensajes sonreirás
tremolarás tus manos así volverá
tu amado tan amado
Oyes la demente sirena que lo robó
el barco con barbas de espuma
donde murieron las risas
recuerdas el último abrazo
oh nada de angustias
ríe en el pañuelo llora a carcajadas
pero cierra las puertas de tu rostro
para que no digan luego
que aquella mujer enamorada fuiste tú
Te remuerden los días
te culpan las noches
te duele la vida tanto tanto
desesperada ¿adónde vas?
desesperada ¡nada más!
Amor, palabra indescriptible, como la sensación que te produce sentirlo. Sentimiento absurdo, inequívoco y aniquilador. Te consume y te exime de vivir una vida tranquila y sin sobresaltos. El amor es así, muy pocos se salvan de vivirlo y algunos creemos estar salvados por haberlo padecido. Mi punto de vista, carente de positividad relativa. Mis años de vida,repletos de negatividad asumida.
Razones y desazones, prudencia obsoleta, tiempos en desventaja. No hay más ni menos que lo que ves, lo que escuchas y lo que sientes. No hay libros, ni frases, ni recetas para el amor. Lo deseas, llega, lo vives, lo disfrutas, lo pierdes, lo recuerdas y vuelves a desearlo. Historia cíclica, el eterno retorno, el esperado regreso. Profecía autocumplidora, el esperar desespera y el no espero nada, no existe. Todos esperamos algo, a alguien, un no sé que. El amor es búsqueda de un otro y a la vezbúsqueda de uno mismo y al encontrarse o reencontrase, es esa sensación la que te devuelve el sentido de la existencia.
Pútridos momentos colmados de soledad deseada, personas que no llenan espacios, lugares ausentes, gente perdida Alcohol, cigarro, olores, manos, cuerpos que danzan, frases sueltas que llegan a mis oídos. Busco y no encuentro, palpo y no siento. Sabía que podía perderme, sé que no voy a encontrarte.
Humo que da textura al aire limpio, narcótico social, pose que seduce. ¿Soy una más? No lo creo. Hay un puente que nos une, sin embargo el enorme río nos separa. Ese río que fluye y se lleva consigo todo aquello que no quiero ser, todo a lo que renuncio.
Señor
La jaula se ha vuelto pájaro
y se ha volado
y mi corazón está loco
porque aúlla a la muerte
y sonríe detrás del viento
a mis delirios
Qué haré con el miedo
Qué haré con el miedo
Ya no baila la luz en mi sonrisa
ni las estaciones queman palomas en mis ideas
Mis manos se han desnudado
y se han ido donde la muerte
enseña a vivir a los muertos
Señor
El aire me castiga el ser
Detrás del aire hay monstruos
que beben de mi sangre
Es el desastre
Es la hora del vacío no vacío
Es el instante de poner cerrojo a los labios
oír a los condenados gritar
contemplar a cada uno de mis nombres
ahorcados en la nada.
Señor
Tengo veinte años
También mis ojos tienen veinte años
y sin embargo no dicen nada
Señor
He consumado mi vida en un instante
La última inocencia estalló
Ahora es nunca o jamás
o simplemente fue
¿Cómo no me suicido frente a un espejo
y desaparezco para reaparecer en el mar
donde un gran barco me esperaría
con las luces encendidas?
¿Cómo no me extraigo las venas
y hago con ellas una escala
para huir al otro lado de la noche?
El principio ha dado a luz el final
Todo continuará igual
Las sonrisas gastadas
El interés interesado
Las preguntas de piedra en piedra
Las gesticulaciones que remedan amor
Todo continuará igual
Pero mis brazos insisten en abrazar al mundo
porque aún no les enseñaron
que ya es demasiado tarde
Señor
Arroja los féretros de mi sangre
Recuerdo mi niñez
cuando yo era una anciana
Las flores morían en mis manos
porque la danza salvaje de la alegría
les destruía el corazón
Recuerdo las negras mañanas de sol
cuando era niña
es decir ayer
es decir hace siglos
Señor
La jaula se ha vuelto pájaro
y ha devorado mis esperanzas
Señor
La jaula se ha vuelto pájaro
Qué haré con el miedo
Esta manía de saberme ángel,
sin edad,
sin muerte en qué vivirme,
sin piedad por mi nombre
ni por mis huesos que lloran vagando.
¿Y quién no tiene un amor?
¿Y quién no goza entre amapolas?
¿Y quién no posee un fuego, una muerte,
un miedo, algo horrible,
aunque fuere con plumas,
aunque fuere con sonrisas?
Siniestro delirio amar a una sombra.
La sombra no muere.
Y mi amor
sólo abraza a lo que fluye
como lava del infierno:
una logia callada,
fantasmas en dulce erección,
sacerdotes de espuma,
y sobre todo ángeles,
ángeles bellos como cuchillos
que se elevan en la noche
y devastan la esperanza.
El pelo ya no cubre toda su piel, ya no es rubio o colorado, ahora su color es indefinido, tenue. Su rostro y sus manos ya no tienen la firmeza de antaño. Sus pies ya no pisan con fuerza. Cada escalón perturba su andar, la mirada fija en cada paso, en cada momento de esa vida, ahora más débil.
La mira, como una diva que baja las escaleras del éxito y el éxito está en regresar a su lado, así, sonriente. La espera, ve su vida en cada rasgo de su rostro.
Cuentan las monedas, ¿pedirán otro café? Quizá es tarde ya ¡Vamos querido! Se alejan despacio, como en una procesión, no sé hacia donde van, solo sé que llegarán juntos.
Vacío que hiere, presencia que aniquila, que persiste en la penumbra. Las hojas siguen cayendo, pronto abrigaremos el esperado olvido, el fatídico llanto. Despegarse de esa piel que corroe, que se alimenta de ese falso recuerdo, de esa errada mirada.
Vanas palabras, mudas de sentido. Monólogo infinito ¿Qué espero? Envejecer de posibilidades no realizadas, de utopías maquilladas.
Relojes martirizados por un tiempo infeliz, insatisfecho. Excusas que no concilian el sueño. Ya no quiero esperar, voy en busca de otros tiempos, de otras palabras, colmadas de significados presentes, de literalidad amena. Dulces ojos iré a encontrar, sonrisas sinceras y abundante realidad. Me despido, con la simpleza que merecen estas letras,
Que más da, un alba o un atardecer. Esta maldita inconformidad nos hace pobres y mediocres, mendigos de una vida imposible. Una cárcel gigante con barrotes invisibles que nos ata sin remedio, a vivir esa vida absurda con sentidos vanos y alegrías inventadas.
¿Qué es real? ¿Qué es puro? ¿Acaso queda algo que no esté enviciado por ese olor nefasto a insatisfacción constante? Esa mugre resbalosa nos hace caer al vacío.
Uno tarda en darse cuenta. Algunos terminan creyendo que hay una salida, una solución ¿Existe tal solución o solo pequeñas dosis de una momentánea lucidez?
Y dice Alejandra “la sombra no muere y mi amor solo abraza a lo que fluye”
¿Acaso la solución que menciono no contempla ese amor que abraza lo inesperado, lo oculto que está por aparecer, lo sombra que intenta convertirse en luz?
Eso que llamamos Soledad. Escasos momentos de reflexión, pensamientos contenidos, sentimientos a flor de piel. Estar solo, ¿Cuál es su significado? ¿No tener nadie alrededor, estar con uno mismo?
Momentos de ansiedad, de sana locura. Puedo estar en un lugar al aire libre rodeada de personas, ¿acaso no estoy sola? Hombres, mujeres, niños, ancianos, perros, pájaros ¿Hay alguien ahí? Desconocidos.
Necesidad de amparo, de manos enlazadas, de voces olvidadas. Ya lo sé, estamos solos y vamos a seguir estándolo, sin embargo no quiero privarme de tu presencia en eso que llamamos Soledad.
Tu imagen difusa me hace revolcar entre las sábanas. Sueños recurrentes que se hacen trizas al despertar. Me seduce esa imagen, deliro tu nombre y con la consciencia de que es un sueño, de la ausencia de tu mirada y tu sonrisa, despierto confusa. Es la única forma, solo en sueños. Vuelvo a encontrarte, tendida, fría, cruel, tan lejos de mí. Válidas excusas para esperar la noche, imaginarte una vez más.
¿Y acaso podemos no soñar? Elijo entonces vivir en un perpetuo insomnio o morir con la ilusión de hallarte, en ese descanso eterno.